- El Ratón del Invierno -

Dramaturgia: Creación Colectiva/ Ximena Bianchi
Diseño de Luces: Mercedes Abraham / Coqui Ferreira
Operación de Luces: Mauro "Chirola" Mascareño
Operación de Sonido: Leo Leverone
Diseño de Escenografía: Omar Gasparini / Ana Serralta
Realización de Escenografía: Ana Serralta
Diseño y Realización de Títeres: Corina Rinoldi / Ana Serralta / Omar Gasparini / Ximena Bianchi
Diseño y Realización de Vestuario: Mónica Rebolini / Nora Churquina
Música Original y Letra: Gonzalo Domínguez / Gilda Arteta
GRABADO EN LOS ESTUDIOS DEL GALPÓN LAS CATALINAS
Técnico de Grabación: Diego Lorenzi
Titiriteros: Corina Renoldi, Gabriela Cabral, Gilda Arteta, Gonzalo Acuña, Gonzalo Guevara, Marcos Guillen, Mercedes Abraham, Mónica Rebolini, Nora Churquina, Roy Falco, Zoe Mitre.
Dirección General: Ximena Bianchi
Funciones: Domingos 16.30 Hs.
Valor de Entrada: $60 (por persona)

Hace unas semanas tuve la suerte de llevar a mis sobrinos –de dos y cuatro años– a ver una obra en el Teatro Catalinas Sur.
Para quienes no lo saben, el Teatro Catalinas Sur se encuentra ubicado en La Boca y es llevado a cabo por un grupo de vecinos que “a través del teatro, la música, el circo y los títeres, intentan recordar el valor de las historias individuales y colectivas”, al menos así se definen ellos.
Concuerdo al cien por cien.
No hubiera tenido la posibilidad de percatarme de esto de no haber sido por el boca en boca, en este caso de mis padres, quienes ya habían tenido la oportunidad de conocerlo con antelación.
“El Ratón del Invierno” fue la obra elegida. La misma, trata de una comunidad de ratones que debe salir a juntar y almacenar provisiones para estar preparada para el período invernal.
Cada ratón tiene un objetivo asignado –leña, agua, alimentos–, pero hay uno de ellos llamado Floreal –lógicamente el mismísimo ratón del invierno a quien la obra le debe su nombre– que no sólo no cumple con la consigna de las masas, sino que para mal de males persigue a toda costa su pasión: el arte. Y digo para mal de males, porque en una sociedad de trabajadores hechos y derechos, el arte es considerado un elemento prescindible, un hobby.
Floreal termina siendo muy cuestionado por toda su comunidad, pero para cuando el invierno llega y los suministros escasean, nuestro querido ratón en cuestión comparte su recolección de flores, rayos de sol y poesía, y sus compañeros finalmente entienden que sin todo esto no podrían enfrentar el invierno con la misma fortaleza. Como quien dice, al mal tiempo buena cara.
Si bien “El ratón del invierno” es un proyecto encarado a pulmón, están plasmados desde el comienzo hasta el final, el esfuerzo y la energía de cada integrante del equipo técnico.
La obra cuenta con no menos de doce titiriteros. El uso de títeres permite que la escenografía propiamente dicha carezca de un desarrollo extravagante; no olvidemos que para esconder a la gente que hace la magia durante la función, necesitamos de fondos y vestuario negros.  
Ahora bien, que esto no se malinterprete, porque la puesta de luces se convierte en un desafío a la hora de hacer que la gente se vuelva invisible.
La realización de los títeres, desde los ratones, hasta los arcoíris, las nubes y los peces de colores fosforescentes, es extraordinaria, sin olvidar la fogata chispeante que aparece ya para los minutos finales.
La música se transforma en un elemento clave de este musical titiritero, en el que el desarrollo progresivo de la historia se da a través del canto.
Definitivamente una obra transgresora, que por sus recursos apunta a un público infantil, pero por su libreto y mensaje final, apunta netamente a los adultos.
Así que ya sabés. Si tenés hijos, sobrinos, nietos o algún pequeño conocido “hijo de”, no dudes en acompañarlos a ver esta obra –cuyas próximas y últimas dos funciones están fijadas para los días domingos 12 y 26 de Julio–, porque realmente es una experiencia única para compartirla con ellos.
¿Qué mejor forma de expresión que el arte fomentando la unión de las masas?

Y ese es mi pie para retirarme.